jueves, 7 de mayo de 2009

Esa medusa asesina…

Si me preguntaran por el lugar que más me gusta del mundo, supongo que elegiría la playa. Sí, ese sitio de arena, agua y tranquilidad donde me abandono a la relajación y dejo que el mundo siga girando a su aire porque yo ya estoy en el paraíso.

Pero si hasta ahora la mayor amenaza de esa tranquilidad eran los domingueros y las construcciones a pie de playa que hacen casi imposible encontrar una zona virgen en la costa, ahora el cambio climático y la constante alarma en la que vivimos hacen que año tras año las medusas amenacen con amargar el verano de cualquier bañista.

Por si no teníamos suficiente miedo a las medusas normalitas, esas a las que estamos ‘acostumbrados’, la semana pasada los expertos alertaban de que la carabela portuguesa, más conocida como medusa asesina había llegado al Mediterráneo. Al parecer se habían visto grupos de hasta 50 ejemplares cerca de la costa de Murcia.

Como su propio nombre indica, la medusa asesina es catalogada como la más letal del mundo, puesto que su picadura puede ser mortal. Después de una década sin aparecer por el Mare Nostrum, los expertos han avisado de que podría producirse una colonización de esta especie.

Y las características de este animalito causan un poco de pavor. La carabela portuguesa se desplaza sobre la superficie del agua gracias a una vejiga rellena de gas que semeja una vela de barco y a la que se debe su nombre. La forma de globo azulado esconde unos tentáculos urticantes de hasta 30 metros de longitud que en su contacto con personas pueden producir quemazón, hinchazón y un paro cardíaco en personas alérgicas.

Seguro que estas particularidades alejan a más de uno de disfrutar de ese privilegio que los alicantinos tenemos tan cerca, y es que yo después de toda esta información ya me imaginaba en la orilla de la playa, mirando las olas y sin atreverme a darme el deseado chapuzón, o dentro del agua mirando la superficie por si avistaba algún enemigo con largos tentáculos. Ni que decir tiene que había abandonado la idea de hacer buceo de superficie por si alguno de estos ‘barquitos’ se cruzaba en mi camino.

Pero calma, que ha habido palabras de alarma, pero también un mensaje de tranquilidad. Y es que si las abundantes lluvias de este año han aumentado las alergias en primavera, parece que en verano puede reducir la llegada de las medusas. Según los expertos “con las precipitaciones se crea un cerco de agua fría y dulcificada que pueden reducir su llegada”.

Así que ante todo tranquilidad, que las medusas que tengan que llegar, llegarán, pero no olvidemos que otras temporadas se han anunciado llegada de grandes bancos y finalmente estas apariciones sólo fueron esporádicas. Con un poco de suerte nos libramos de esos animalitos tan majos. Por el momento, creo que lo mejor va a ser aprovechar y disfrutar de todos los placeres que nos ofrece la playa, y los miedos que se queden en casa. Eso sí, precaución… con esa medusa asesina.

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